lunes, 24 de marzo de 2014

¿Sabes?



¿Sabes? Llevamos una semana y dos días sin hablarnos y hay preguntas que me asaltan la cabeza constantemente. ¿Por qué no me escribes? Quizás no sea tan importante en tu vida como tú dices. O tal vez no te acuerdes de mí, puede ser que simplemente no te interese saber de mí. No sé, yo miro cuando te conectas y mas últimamente.

Que no te escriba no quiere decir que no me acuerde de ti que no te quiera o que te haya dejado de esperar. Porque sigo aquí esperando, deseando que vuelvas y deseando hacer una vida contigo. Sigo teniendo las cosas claras. Sigo queriéndote como el primer día o incluso más. Es un sentimiento que se me ha calado bien hondo y que no se aparta ni de mi mente ni de mi corazón.

Y eso que dicen de “soy feliz mientras tú seas feliz” es una autentica patraña, porque yo solo seré feliz en el momento en el que tu estés a mi lado y vuelvas conmigo. Lo siento si no soy feliz porque tú seas feliz ahora pero es lo que siento, y no puedo engañarte con mis sentimientos.

La carretera



Un cartel que señala que queda un kilometro hasta tu casa. Antes cuando mi destino era tu cama deseaba que apareciera pronto ese cartel, porque significaba que quedaban escasos minutos para verte, minutos y segundos que intentaba arañar a base de desgastar el acelerador.

Hoy por el contrario intentaba evitar mirar los carteles de la carretera, intentaba no ver esas pequeñas cosas que me recordaban a ti, porque cada centímetro de esa carretera lleva escrito tu nombre.