No puede
ser que te hayas ido. No puede ser que me hayas abandonada. Creo cada día que
me levanto que esto es un mal sueño, una pesadilla recurrente que cada noche me
acosa. Cada mañana al darme cuenta de mi triste realidad pienso que recibiré
una llamada tuya diciéndome que te equivocaste, que todo fue un error y que te
has dado cuenta de que no puedes vivir sin mí.
Cada
vez que me llaman pienso que eres tú, llamándome desde un autobús que te trae
hacia mí para decirme que echas de menos mis besos, mis abrazos, mis tonterías,
mis risas, nuestros momentos, las miradas que nos cruzábamos y sin decirnos una
sola palabra nos decíamos todo mientras nos jurábamos amor eterno.
No puedo
creerme aun que te hayas ido de mi lado y que no vayas a volver. Que no sea un
error que has cometido, que fue una mala decisión en un momento de calentón. Cada
día me repito que sé que volverás a por mí para poder hacer realidad todas esas
promesas que nos hicimos.