martes, 10 de junio de 2014

Mente en blanco



Desde que quisiste dejar de formar parte de mi vida he tratado de dejar la mente en blanco, en blanco pero era muy difícil.
Los recuerdos me abordaban, aquellas tardes paseando, esas mañanas andando en bici, los días de risas… todo eran recuerdos que aunque en su momento fueron felices me llevaban a sufrir porque ya no estabas a mi lado para compartirlos.
Pero el otro día, tumbada en mi cama lo logré, conseguí por fin que mi mente se quedara en blanco, que no pensara y sobre todo que no aparecieras por allí para volver a atormentarme. Cuando me deje llevar fui a sitios paradisiacos, salvajes o desiertos pero todos tenían algo en común, que ya no los compartía contigo, si no con la gente que me rodea y que está conmigo de verdad en los buenos pero sobre todo en los malos momentos.
Dejar la mente en blanco y dejarse llevar suena increíblemente bien, sobre todo si cuando lo hago tú no eres la primera persona que aparece.
Esa señal es la que me indica que ya eres parte del pasado, que ya no eres mi prioridad, que pocas lagrimas recorrerán mi mejillas siendo tu el motivo y la razón. Ya te he almacenado en una caja en el fondo de mi cerebro junto con otros recuerdos. Ahí te quedas, en esa zona reservada para vivencias pasadas y retales de mi vida, ya eres parte del AYER.
A partir de ahora para mi es HOY y la vida hay que vivirla en presente. Por eso toca disfrutar reír y sobre todo vivir. Se acabo el tener que reconstruirme de mis escombros cada mañana.
 
Dejar la mente en blanco y dejarse llevar suena increíblemente bien, asique voy a compartirlo con aquellos que me hacen sonreír y que forman parte de mi HOY.

jueves, 5 de junio de 2014

Conciencia



Una vez leí una frase que me dió mucho que pensar. Esta decía “No hay mejor almohada que una conciencia tranquila”.

Esa misma noche, tumbada en mi cama, me puse a repasar  mi vida, mis acciones, mis vivencias, discusiones y encontronazos con las personas que habían pasado por mi vida y están en ella. Analice todo lo que recordaba y dándole vueltas a estas cosas me quede dormida, por lo cual llegue a la conclusión de que podía estar tranquila, pero ¿y tú?

¿Tú puedes dormir bien noche tras noche? ¿Cuántas promesas lanzaste al aire para luego no cumplirlas? ¿Dónde han quedado los para siempre que tan fácil salían de tu boca? ¿Cuándo íbamos a hacer esos planes que siempre posponías para otro día? ¿Por qué te divertía tanto jugar con lo que yo sentía? Porque o no tienes conciencia o padeces de insomnio, y sinceramente yo opto por lo primero.
Ahora desde la distancia del tiempo, se que tus palabras no tenían valor, que salían de tu boca como aire y en eso se quedaban, porque no fuiste capaz de hacerlas realidad. Sé que yo tampoco cumplí algunas de las promesas que te hice, no fue porque no quisiera, si no porque te fuiste antes de que las pudiera cumplir.

Y hoy te digo que te quedes con tus promesas, tus para siempre y tus planes. Hoy soy yo la que se va, sin mirar atrás, porque sé que merezco a alguien que disfrute viendo mi sonrisa y no viendo como caen las lágrimas por mis mejillas. Hoy te digo adiós porque sé que merezco a alguien mejor, alguien que al igual que yo cada noche se acueste sobre una conciencia tranquila. Pero, ¿y tú?