Así me
siento, como una muñeca descabezada o más bien descorazonada, porque fue lo
primero que te di cuando me dejaste perderme entre tus brazos y lo único que no
me has querido devolver.
Sé que
te lo di todo sin que tú me lo pidieras (fallo mío) y tu lo cogías, pero ahora
desde la distancia del tiempo, veo que jugaste conmigo, que me comportaba como
una muñeca en tus manos, dispuesta a hacer todo lo que quisieras. El tiempo
pasó y te cansaste de esta muñeca, ese juguete que ya no te divertía tanto como
antes.
Pasabas
el rato viendo cómo eran mis reacciones cuando hacías o decías cosas, incluso
se que jugaste con otros juguetes a mis espaldas y yo como muñeca tonta y sin
cerebro, que me moría porque tus manos estuvieran sobre mí, te lo perdoné.
Pero
ahora esa muñeca rota que dejaste ya no existe, me he convertido en una persona
con cerebro para saber lo que quiere y con una boca para decir lo que piensa.
No pienso aguantar a más gente como tú, que me hagan daño por gusto. No te
quiero en mi vida.
Esta
muñeca dejo de ser un juguete para ser una persona. No voy a renunciar al amor
porque sé que en este mundo hay personas que son buenas, que se merecen mucho
más todo lo que te di, solamente me falta encontrar a esa persona adecuada.
Para terminar de reconstruir este juguete que tu destrozaste.
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